28 de mayo de 2026
El programa de televisión 31 minutos llegó a México en 2006 por las ondas electromagnéticas del antiguo transmisor analógico de Canal Once, una tecnología que operó de manera ininterrumpida desde 1969 hasta su apagado en 2015 como parte del proceso de transición a la televisión digital.
Creado por un grupo de artistas chilenos provenientes del mundo del periodismo a inicios del año 2000 quienes querían hacer un programa de televisión entretenido y les gustara ver. Lleno de contenido que tuviera el deseo de cautivar.
En un momento en que la televisión infantil realizada en aquel país consistía en adultos gritando y tratando de venderles productos a los niños y la televisión educativa era aburrida, más una extensión de la escuela.Cuenta Álvaro Díaz, uno de los creadores junto a Pedro Peirano.
El programa consistía de una parodia del noticiario que funcionó como aparato de propaganda durante la dictadura. En donde la propuesta tenía las reglas principales de que todo podría ser un títere y que estos pudieran hacerse en casa, un programa sencillo visualmente.
México fue el primer país fuera de Chile en transmitirlo luego se sumaron Colombia, Argentina, Uruguay y España. La señal se emitía desde lo alto del Cerro del Chiquihuite, uno de los puntos más emblemáticos de la radiodifusión en la Ciudad de México, y se repetía por línea de vista hacia el resto del país, usando su geografía montañosa.
A 20 años de aquella transmisión, la agrupación chilena logró presentarse nuevamente en México frente a más de 230 mil personas. Pero esta vez, sin la ayuda de las montañas, sino gracias a cinco pantallas instaladas en el Zócalo de la Ciudad de México, además de un amplio equipo de luz y sonido, que permitió proyectar el teatrillo, con los títeres desplegando su función en vivo.
Fue un concierto en el que, hacia el final, se escuchó de su parte “Muchas, muchas, muchas gracias… somos 31 minutos de Chile”, mientras que desde el público se coreaba “Tulio, hermano, ya eres mexicano”.